¿Porqué necesitamos dulce después de comer?

Seguramente te ha pasado que después de comer siempre necesitas comer algo muy dulce (chocolate, galletas de chocolate, pastelitos de nata y chocolate…etc con chocolate). Es una afirmación que nos ocurre con regularidad. Y es esto un proceso normal de nuestro cuerpo o es algo tan habitual y cotidiano que lo hemos normalizado?.

Al parecer forma parte de procesos metabólicos de nuestro cuerpo pero también lo hemos transformado en un hábito peligroso para nuestra salud al que le hemos quitado importancia, ya que ésta «necesidad» puede convertirse en ansia de comer dulce y puede que sea un aviso de un mal funcionamiento de nuestro organismo.

Cuando comemos, nuestro organismo detecta mayores concentraciones de azúcar en la sangre (hiperglucemia), produce insulina para estabilizar el organismo a los niveles adecuados. Con ello se produce un consumo muy rápido del azúcar produciendo una nueva bajada de los niveles de azúcar en la sangre (hipoglucemia) que nuestro cerebro detecta y envía una señal  que nos conduce a la necesidad de comer. Dado que el azúcar es el alimento que se digiere más rápidamente y el que más rápidamente satisface al cerebro (que se alimenta de glucosa), sentimos una especial predilección por los alimentos dulces. La leche materna es el primer alimento dulce que consume cualquier ser humano en el momento de su nacimiento. El neonato llora, su madre le acaricia y le da el pecho. El bebé entonces prueba el primer alimento de su vida, la leche materna, que es especialmente rica en azúcar y de sabor muy dulce. En estos pocos minutos, el cerebro del bebé ya ha podido asociar el comer con el placer, el cariño y el sabor dulce.

Además, el aumento de glucosa en la sangre produce un aumento de endorfinas, fundamentalmente serotonina y noradrenalina, que nos hacen sentir mejor.

Después de ingerir alimentos dulces, nos sentimos satisfechos, muchos más activos, felices y totalmente llenos.

En las ansias de comer también puede influir el estrés. El estrés obliga a las glándulas adrenales a producir un componente llamado cortisol.

¿De qué podría  estar avisando éste ansia de dulce y de chocolate?

Hipoglucemia: Cuando nuestro organismo está bajo de azúcar o glucosa nosotros notamos un bajón de energía y de ánimo que necesita una solución inmediata. El dulce y en especial el chocolate, por los nutrientes antes citados, nos da ese remedio de urgencia y así hasta la próxima crisis.

Diabetes: Algunas veces, el hambre voraz o la necesidad de tomar muchos alimentos dulces puede ser un síntoma de diabetes no diagnosticada.

Altos niveles de ansiedad: cada persona tiende a calmar o compensar su ansiedad. Muchas personas fuman, otras se muerden las uñas y otras…comen dulces. El azúcar, forma parte de las sustancias calmantes del sistema nervioso. A veces también hacemos una relación entre chocolate y «darnos un premio» o satisfacción, para compensar ese mal momento.

Falta de cromo: es muy curioso observar que cuando la gente toma Cromo (en forma de picolinato) disminuye radicalmente su necesidad de tomar dulce. ¿Será porque el Cromo también regula la hipoglucemia que es tan eficaz en la adicción al dulce?

Falta de descanso: la falta de energía que eso conlleva hace que necesitemos de excitantes como el café o el chocolate para «seguir tirando».

Depresión o insatisfacción: algunos nutrientes del chocolate mejoran ciertos estados de depresión o desánimo y eso hace que aumente su consumo, en algunas personas, cuando se sienten tristes o deprimidos.

¿Cómo controlar el antojo de algo dulce?

Lamentablemente, el estado de bienestar después de tomar alimentos dulces dura poco. Los alimentos ricos en azúcares contienen hidratos de carbono simples, que se digieren muy rápido produciendo una nueva bajada de los niveles de azúcar y la necesidad de volver a consumir dulces.

Regular la hipoglucemia es una primera cuestión vital. Intentar no pasar más de cinco horas sin comer y evitar el azúcar refinado, la bollería industrial y los productos refinados es un buen comienzo.

La adicción al azúcar no es real como tal, sino sólo un indicador de que no nos sentimos bien. Reflexionar sobre ello puede abrirnos una puerta para mejorar nuestra calidad de vida.

Fuente: http://goo.gl/MSASIF

 

 

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